5 consejos para hacer running en la playa

Es difícil imaginar una situación más idílica que la de una chica corriendo por la playa con el mar de fondo y el sol brillando en el horizonte. Pero correr por la arena, por muchos beneficios que tenga, es complicado y resulta fácil cometer errores que acaben derivando en lesiones.

El mayor beneficio que tiene es que, al ser una superficie irregular e inestable, la arena proporciona un entrenamiento de fuerza extra para los músculos inferiores de la pierna, ya que se tiene que trabajar más para mantener la estabilidad de los pies. Por otro lado, a causa del hundimiento de los pies en la arena, aumenta la dificultad del cuerpo a la hora de levantar los pies de la superficie para mantener el ritmo, así como aumenta la intensidad de la carrera.

La arena exagera los pasos del corredor y cuanto más gruesa es, mayor es la dificultad de los pasos. Da la sensación de estar subiendo una cuesta, porque los muslos tiene que trabajar mucho más para impulsarse. Y como cualquier otra actividad nueva, puede dejar el cuerpo dolorido.

Sigue estos consejos y disfruta de las carreras por la playa sin tener dolores ni agujetas al día siguiente.

entreno playa

1. Corre por la orilla

La mejor zona para correr por la playa es la orilla, porque la arena está más compacta y húmeda. Esto favorece el ejercicio y la eficacia del entrenamiento, a diferencia de las zonas donde la arena está seca y suelta, que dificulta el entrenamiento y perjudica al cuerpo.

2. Corto y poco frecuente

Aunque tus músculos están trabajando muy duro y más de lo habitual, el impacto del ejercicio lo notarás y se hará presente al cabo de unas cuantas horas, e incluso al día siguiente. Normalmente, las consecuencias del entrenamiento se notan por la mañana, cuando te despiertas dolorido y casi sin poder disfrutar de las vacaciones. Te aconsejamos empezar con 20-25 minutos (incluso menos) de carrera por la playa, para asegurar que no te excedes. Y sobretodo, si vives o veraneas cerca de la costa, no cambies las carreras de asfalto o montaña por las de playa únicamente. Hay que mantener un equilibrio entre los diferentes terrenos.

3. Ir descalzo

Correr con arena en las zapatillas o los calcetines mojados no sólo dificulta el entrenamiento, sino que es poco agradable e incomodo. Por este motivo, te recomendamos correr por la playa descalzo. Es un hábito que tiene muchos beneficios para la salud. Desde favorecer el sistema circulatorio, a mejorar el estado de la piel de la planta de los pies. Aún así, si eres propenso a las lesiones o necesitas un calzado especial (plantillas, compresores…) es probable que desees mantener las zapatillas puestas.

Si no estás seguro de comenzar a correr descalzo por la playa porque no sabes cómo afectará a tus pies, puedes hacer una prueba. Primero anda un kilómetro por la orilla y por la arena para ver cómo responde tu cuerpo a esa experiencia, pero sobre todo, para ver cómo te sientes al día siguiente. Si estás muy dolorido, no deberías correr descalzo.

4. Terreno plano

A diferencia del running en cintas de correr, la arena no es una superficie plana, ya que tiene surcos. Además la orilla, al ser donde acaba la ola, suele ser inclinada. Tienes que intentar correr por la parte más llana de la orilla, aprovechando la superficie lisa y plana que dejan las olas.

Es recomendable que no hagas un circuito por la playa, sino que hagas un camino de ida y vuelta. De este modo puedes utilizar el mismo terreno plano y nivelar los desequilibrios que hayas hecho a la ida. Al comenzar tendrás más inclinación a la derecha, pero cuando vuelvas tendrás esa misma inclinación a la izquierda.

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5. ¡Mantenerse a salvo!

Es importante que cuando hagas cualquier tipo de ejercicio al aire libre y durante las horas de sol, protejas la piel con crema solar. Pero sobretodo, al correr por la arena, hay que extremar las precauciones, ya que no hay ninguna zona que puedas protegerte del sol. Por este motivo, antes de salir a entrenar tienes que ponerte una alta cantidad de crema solar. Y, si es posible, llevar una gorra para evitar una sobre-exposición al sol.

Igual de importante es llevar agua encima o saber dónde puedes hidratare durante la sesión de running, para prevenir mareos e incluso desmayos, ya que entrenar bajo el sol y con las altas temperaturas del verano aumenta la dificultad y lleva a tu cuerpo a un nivel de esfuerzo más elevado.

Por último, hay que tener en cuenta las mareas. Si entrenas por la orilla y hay mareas, es posible que cuando decidas volver deshaciendo el camino, no puedas, como consecuencia del aumento de la marea. Por lo tanto, tienes que tener controlada la marea y el camino a seguir durante la carrera.

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