7 mitos sobre la alimentación ¿Has caído en alguno de ellos?

En Internet parece que todo vale en lo que a nutrición se refiere. Los sitios web generan mucha información pero poco contrastada, y esto estimula mitos alimentarios que causan la confusión de los consumidores acerca de qué consejos son fiables. La mayoría de veces no suele haber ninguna base científica para aquello que se está afirmando, y son pocos los que contienen algo de verdad en lo que dicen. A continuación os presentamos los siete mitos sobre nutrición más populares y lo que hay de cierto en cada uno de ellos.

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Mito 1. Es necesario desintoxicar el cuerpo con un batido detox

Desde famosas a entrenadores personales, son muchos los que apuestan y recomiendan los batidos detox o limpiadores para desintoxicarse. De hecho, si escribes la palabra «Detox» en los buscadores obtendrás millones de resultados sobre estos tratamientos. En muchas de estas páginas se prometen resultados como que ayudan a tu sistema a eliminar las sustancias tóxicas del cuerpo, aceleran tu metabolismo y mejora tu salud en general.

Realidad. No obstante, a pesar la popularidad que han adquirido en los últimos años, hay poca evidencia científica que demuestre que ayunar o seguir una dieta de privación tomando sólo estos batidos durante varios días en realidad cumple todo lo prometido.

Aunque si se hiciera durante un día no tendría efectos negativos si eres una persona sana, lo más probable es que te sintieras hambriento y de muy mal humor. Por ello, la mejor manera de estar y sentirte bien es seguir una dieta saludable, que incluya muchas frutas y verduras, dormir lo suficiente y no beber más de una bebida alcohólica por día.

Mito 2. Los refrescos light te hacen ganar peso

Realidad. Aunque puedes haber leído que las bebidas de dieta te hacen subir de peso, recientemente un estudio clínico demostró todo lo contrario. En el estudio de 12 semanas publicado en una conocida revista, se afirmaba que aquellos que consumían bebidas light habían perdido un 44% más de peso que los que sólo habían consumido agua. Este estudio se suma a las investigaciones que demuestran que los edulcorantes bajos en calorías y las bebidas light que los contienen no impiden perder peso y pueden, incluso ayudar.

Otros estudios reforzaron esta misma idea. Según sus resultados, si estás tratando de perder peso, las bebidas light pueden ayudarte a bajar kilos, ya que ayudan a mantener un plan de alimentación bajo en calorías.

Mito 3. La sal del mar tiene menos sodio que la de mesa y es más rica en minerales

Realidad. Una sal y otra contienen esencialmente la misma cantidad de sodio por cucharada – 2.300 miligramos. En cuanto a los minerales, ninguna contiene suficiente de cualquier mineral como para destacarla por encima de la otra.

La razón de este mito es que mucha gente cree que la sal de mar tiene mejor sabor, por lo que echan menos cantidad y con ello están reduciendo su ingesta de sodio, pero eso no significa que sea baja en este componente y rica en otros. Sin embargo, sí que hay que tener en cuenta que la sal de mar carece de yodo y no obtener suficiente sí que puede provocar bocio (aumento de la glándula tiroidea), deficiencias intelectuales, retraso del crecimiento y mucho más. De hecho la deficiencia de yodo es una amenaza grave para la salud, especialmente entre las mujeres embarazadas, según un estudio de la Universidad de Boston. Con lo cual, lo mejor es no usar en exclusividad la sal del mar en tu dieta.

Mito 4. Las cebollas cortadas pueden contener bacterias que causan deterioro de los alimentos

Realidad. Según la Asociación Nacional de la Cebolla, la cebolla cortada puede refrigerarse en un recipiente sellado y usarse incluso siete días después sin ningún problema. El único inconveniente con las cebollas puede ser que estén contaminadas por mala manipulación. Con lo cual, debes asegurarte de lavarte las manos, que tabla de corte y cuchillo están limpios, etc.; igual que con todos los otros productos ya que cualquiera de ellos puede ser susceptible de ser contaminado en los pasos previos a su preparación.

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Mito 5. El aceite ayuda a lubricar las articulaciones

Realidad. Podría ser, pero no de la manera en que tu crees. Algunos estudios muestran que los ácidos grasos Omega-3, comúnmente encontrados en pescados grasos como el salmón o en las nueces, pueden ayudar a aliviar los dolores comunes. No es cierto que las grasas Omega-3 lubriquen las articulaciones de nuestro cuerpo como si de engrasar una puerta chirriante se tratara. Pero sí que según se cree, ayudan a reducir la inflamación y esto puede hacer disminuir el dolor.

Estudios recientes sobre el aceite del pescado y el dolor articular, demostraron que los participantes que tomaron suplementos Omega-3 vieron reducida la rigidez matutina de sus articulaciones, la hinchazón, el dolor y consecuentemente necesitaron menos medicamentos antiiflamatorios para controlar sus síntomas.

Mito 6. Lleva 21 días romper un mal hábito o adquirir uno nuevo

Gurús de autoayuda populares y muchos planes de dieta afirman que lleva 21 días crear un nuevo hábito saludable o romper uno malo. No obstante, la verdad es que no hay un tiempo mágico para acabar con las malas costumbres.

Realidad. Un estudio sobre comportamiento, comprobó que para la creación de un nuevo hábito saludable como podría ser comer una pieza de fruta al día, se tardó de promedio 66 días. Aún así, hubo cifras tan dispares como 18 o 254 días. Los investigadores determinaron que el tiempo de adaptación iba en función de la voluntad individual y las ganas con que se adquiría el nuevo comportamiento. Si estás intentando algo nuevo, como el ejercicio diario, date tiempo para que sea una rutina. Quizás no pasa ni en una noche ni en 21 días, pero sólo depende de tu propia motivación.

Mito 7. El tejido muscular puede convertirse en graso (y viceversa)

Realidad. El tejido muscular y el graso son completamente diferentes, con lo cual no se transforman el uno en el otro. Es lo mismo que decir que el plomo puede ser oro. Lo que realmente sucede cuando dejas de hacer ejercicio es que se produce una disminución de la masa muscular.

Como ganas peso es comiendo más calorías de las que quemas, y esto sucede en mayor medida cuando has perdido rápidamente el tejido muscular metabólico que ayuda al cuerpo a seguir funcionando. Con lo cual, debes mantenerte activo o si dejas de hacer ejercicio, asegurarte de comer menos para evitar el aumento de peso.

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