4 razones por las cuales no tienes el cuerpo que quieres

Tu dieta es balanceada. Tienes una despensa llena de suplementos y no te has ni perdido una sesión de entrenamiento en seis meses. Sin embargo, todavía no tienes el cuerpo que deseas.

Este es un dilema común, hay una tendencia en culpar a la genética o en mirar las portadas de revistas y asumir que esa gente está tomando algo que no está legalmente disponible. Pero en realidad hay cuatro explicaciones razonables de por qué no estas progresando de la manera que te gustaría.

Estas en una mala relación

Las malas relaciones conducen al estrés, y hay pocas cosas que son peores para tu cuerpo que la tensión.

Esto se aplica  mucho más que las relaciones románticas. Padres autoritarios, los suegros, un jefe abusivo y compañeros de trabajo, amigos y conocidos, pueden estresar el sistema y hacer que acumules  grasa, especialmente en la región abdominal.

Acabar con las malas relaciones puede ser difícil  y a veces imposible. Estás bastante atrapado con los padres y suegros, y a menos de que no cambies de trabajo, el jefe y compañeros de trabajo seguirán ahí. Pero sea como sea haz un esfuerzo para deshacerte de tantas personas tóxicas de tu vida y serás más feliz y más saludable por ello.

Eres intolerante

Esta es una verdadera patada en el trasero. Te comes todo lo que se supone que tienes que comer – los huevos, el pescado, la carne magra, granos enteros sin gluten, frutos secos, frutas, verduras  y sin embargo, no te puedes quitar los últimos 2.5 kilos de grasa.

Podrías tener  una intolerancia alimentaria, tal intolerancia causa inflamación en el cuerpo. Es  una inflamación de bajo nivel que hace que el sistema no funcione del todo bien.

Si tu sistema no está funcionando correctamente, deshacerte de la grasa es el menor de tus problemas. Los huevos, las nueces, la soja, el trigo y los productos lácteos son los “Cinco Grandes Productos”  cuando se trata de intolerancia alimentaria, pero puede que seas intolerante a muchos otros productos como el ajo, el perejil, la piña o a la berenjena. Y  lo más probable es que cuanto más comas (la gente tiende a comer las mismas cosas cuando sigue un plan de pérdida de grasa) más posibilidades habrán de que tu cuerpo sea más intolerable a ello, ya te lo dijimos que sería una patada en el trasero.

Las cosas tales como las pruebas de intolerancia alimentaria (realizada a través de análisis de sangre) y las dietas de eliminación pueden identificar a los culpables. La eliminación de estos alimentos podría ser todo lo que necesitas para poner en marcha tu programa de entrenamiento

Estas contaminado

Las toxinas del ambiente, el humo de los cigarrillos, los cosméticos, los empastes de metal, los medicamentos con receta, y el mercurio en el pescado – se almacenan en las células grasas, y tienen el potencial para causar estragos en tu cuerpo.

Debido a que tu cuerpo es inteligente y da prioridad a la supervivencia, se niega a utilizar estas células de grasa como combustible. Si lo hiciera, podría liberar estas toxinas en la circulación general. Esencialmente, te estas aferrando a estas células de grasa por lo que las toxinas no te hacen daño.

Entonces, ¿cómo nos deshacemos de estos invitados no deseados, a ser menos tóxicos, y soltar la última parte de la grasa corporal obstinada? Podrías tomar medidas que van desde saunas infrarrojos, baños de pies de desintoxicación, terapia de quelación, hasta el hígado y dietas desintoxicantes. Estos métodos pueden ayudar a eliminar los metales y las toxinas de tu sistema.

Tales medidas pueden ser bastante espectaculares dependiendo de la fuente de la toxicidad. Consulta a un especialista antes de llevar a cabo cualquier tipo de intervención, para determinar, en todo caso, cuál sería la más adecuada para ti.

No estás trabajando lo suficientemente duro

El hecho de que hayas estado haciendo ejercicio de forma constante no significa que estés sacándole el mayor provecho a tu entrenamiento. Si aparecer es la mitad de la batalla, el otro 50 por ciento es el esfuerzo que haces en el gimnasio.

La mayoría de las personas no se dan cuenta de lo que sus cuerpos son capaces de soportar. ¿Estas tranquilamente en una máquina cardio mientras lees una revista o estás hablando por teléfono? ¿Sigues haciendo los mismos ejercicios después de que tu cuerpo se haya adaptado a ellos?

Si es así, echa un vistazo a la gente en el gimnasio que parecen estar obteniendo resultados. Lo más probable es que estén empujándose a sí mismos, ejercitando a un ritmo frenético, y continuamente emprendiendo nuevos regímenes.

Hay una razón por la que esas personas tienen mejor cuerpo y aguante que tú. No es por la genética sino que ellas lo dan todo y tú también puedes.

Ya has hecho lo más difícil, dedicando tiempo y aparecer en el gimnasio. Ahora comprométete a trabajar más duro.

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